Graphic Galore with Malva Sawada
Queríamos conversar con la mente y las manos detrás de la imagen de Brummell: Desde el logo, las letras, hasta la señalética y las bolsas de tela. Nos encontramos con alguien que habla de tipografías como si fueran viejos amantes y que sabe exactamente cuán raro se puede ser antes de lo tiren para atrás.
¿Qué fue lo primero que diseñaste para Brummell? ¿Cómo empezó todo?
Todo empezó cuando Alma me llamó para diseñar la identidad de un hotel nuevo en Poble-Sec, que era mi barrio en ese momento. Tras una reunión donde conocí a Christian, fuimos a visitar el edificio que estaba totalmente en obras, y mientras caminábamos entre escombros nos iban explicando en lo que iba a convertirse. Lo primero que diseñamos fue el logotipo para el cual dibujamos las letras ad-hoc. El logo funcionaba dentro de un sistema gráfico donde cada parte del hotel tenía su propia identidad: “The Pool”, “Brummell’s Shop”, “The Urban Garden”, “The Garage”, incluso hicimos un logo para la suite “The Petit Penthouse”, como si se tratase de un pequeño barrio dentro del hotel.
¿Qué es lo más divertido de diseñar para un hotel?
Pensar en cómo la gente va a vivir el espacio, todo lo que puede pasar allí, y cómo sumar una capa extra a esa experiencia mediante el branding. Desde el Welcome Guide hasta los amenities, la señalización y piezas de todo tipo como el “don’t disturb”, stickers, menús, totebags, la invitación o los elementos del opening… a lo largo de estos años hemos diseñado de todo. Y si además el resultado acaba siendo reconocible y se mantiene con el tiempo, mejor aún. A día de hoy nos sigue contactando gente que ha ido al hotel y le ha encantado el branding.
¿Te dejaron ser un poco raro con esto?
Totalmente, de hecho formaba parte del encargo hacer algo diferente y especial. Así es la personalidad de Christian y el proyecto tenía que transmitirlo. Chris no paraba de enviarme mails con referencias de todo tipo: logos de hoteles de los años 20, moteles de carretera americanos, arquitectura de Geoffrey Bawa, diapositivas antiguas japonesas, cuadros que le gustaban, fotos de piezas decorativas que había comprado en sus viajes a Sri Lanka, postales vintage… Fue un reto conseguir una identidad que combinase todas estas referencias pero lo vimos claro y presentamos una única propuesta. A Christian le encantó a la primera, sin cambiar ni una coma.
¿Dónde te tatuarías el logo en el cuerpo?
La verdad es que no me tatuaría un proyecto mío por mucho que me guste, aunque sólo tengo dos tatuajes y el primero me lo hice con casi 40 años, así que nunca se sabe.
¿Cuándo fue la última vez que viste tu trabajo por ahí y te hizo sentir algo?
El año pasado diseñamos la campaña del Orgullo en Phantasia y durante casi dos meses llenamos Barcelona con nuestros diseños, fue súper impactante y especial para mí, como diseñadora y como parte del colectivo. En cuanto al Brummell, durante estos años me he cruzado varias veces a gente por Barcelona con la totebag del hotel y siempre me saca una sonrisa cuando la veo.
Si Brummell fuera una persona en una fiesta, ¿qué estaría haciendo?
Siendo el alma de la fiesta… bailando, bebiendo y contando historias divertidas a todo el mundo, lo mismo que Christian.